texto autoral originalmente escrito em português e traduzido para o espanhol.

vienes a darte cuenta, en las horas más sombrías de la noche, de que el porvenir es un territorio velado, cubierto por brumas que ni el más astuto de los mortales osaría disipar. y yo, pobre espíritu extraviado, quedo a merced de incertidumbres que se acumulan como polvo antiguo sobre un relicario olvidado.
en ocasiones imagino que el mañana no es más que una promesa vana, frágil como un vidrio mal soplado. el destino, ese viejo artífice de las penas humanas, se mueve con una astucia silenciosa, alterando el curso de nuestras sendas sin ofrecer jamás aviso ni misericordia. así camino, vacilante, temiendo que cada aurora me despoje de otro fragmento de aquello que un día llamé mío.
porque nadie sabe lo que va a pasar mañana, y tal verdad, lejos de brindarme amparo, me hiere como una lámina fría. sólo me resta suplicar a los cielos que el día venidero no me sea tan áspero, y que alguna luz remanente, por más tenue que sea, aún encuentre su camino hacia este pecho fatigado. así prosigo, no por valentía, sino por no saber cómo detenerme.